Es básicamente un hogar, un segundo hogar para niños pequeños desde 1 su más tierna infancia, dentro nos colocamos las zapatillas de andar por casa, las acompañantes usamos delantales de cocina pues ejercemos las labores hogareñas junto con los niños: limpiamos, cocinamos, tejemos, cocemos, pintamos, regamos, cuidamos el jardín, la huerta, los animales...

Todas las actividades las realizamos con ellos pues dichas actividades fortalecen la voluntad del niño y desarrolla sanamente sus capacidades y habilidades, les provee de hábitos de higiene, orden, respeto por el prójimo y el valor por el trabajo; desarrollan tanto la motricidad fina como la gruesa, aprenden los colores, formas, texturas, calidades y cualidades de los materiales que utilizamos. Pero lo más maravilloso que se logra todo esto simplemente creándole al niño un ambiente de armonía, respeto y amor a los quehaceres diarios.

El niño en su primer septenio, ve y comprende el mundo mediante la imitación y el juego; así es cómo en el interactuar diario estamos formando futuros hombres, respetuosos, voluntariosos, hábiles, ordenados, activos; características que son tan necesarias en la actualidad.


Nosotras como educadoras mantenemos en todo momento una actitud correcta y digna de ser imitada.

Pretendemos un armonioso desarrollo del niño mediante el ritmo en las actividades, es como una respiración, (expansión, contracción) , le da seguridad al niño, quitándole así la ansiedad que provoca el no saber qué haremos después, el famoso “y ahora que hacemos?” de todos lo niños...

Debemos aclarar que ritmo no es rutina, ya que la rutina es siempre lo mismo cada día y el ritmo contiene una estructura básica en dónde existen pequeños cambios, teniendo en cuenta también el ritmo semanal y el ritmo anual.


Día tras día repetimos la misma secuencia de actividades, pero variando los contenidos, también de esta forma se va introduciendo al niño en la vivencia del tiempo.

Un parte muy importante del ritmo es el juego libre, aquí el niño expresa sus sentimientos, desarrolla su creatividad, asimila y acepta el mundo que le rodea.


Los grupos son de edades integradas, de esta forma el pequeño aprende del grande y el grande se hace responsable sobre el más pequeño, fomentando así la solidaridad, respeto, la compasión y la paciencia. Intentamos ayudar al niños a convertirse en un adulto sensible, seguro, creativo y con un mente clara, por eso proponemos material didáctico creado para desarrollar la imaginación y las sanas conductas sociales, pues esto trae como consecuencia un adulto creativo frente a situaciones de la vida, así como un adulto capaz de resolver obstáculos.

Con la mirada puesta en el desarrollo del lenguaje realizamos teatrillos, cuentos, poemas, canciones, juegos de dedo, éstos forman y fortalecen el aparato del habla y el pensamiento.

El Centro Cultural Waldorf no realiza actividades que requieren desarrollar el intelecto del niño ya que contamina el armonioso desarrollo de las facultades psíquicas, robando literalmente la energía que el cuerpo tiene para invertir en el crecimiento, justamente en la etapa más importante dónde están terminando de formarse los órganos (hígado, estómago, etc.).

Sin embargo realizamos actividades artísticas y trabajos manuales con un sentido práctico y bello (desde una ejecución muy hogareña), dibujo con cera de abejas, modelado con cera de abejas, pintura con acuarela, tallado en madera, tejido de telares,, costura, cocina,... 

Despertando la sensibilidad por el arte, fortalecemos la voluntad, desarrollamos habilidades dormidas que acercan al niño a conocer directamente el mundo y sus contenidos.


En la sede hay casi exclusivamente materiales naturales pues de esta forma aprenden la cualidad y calidad de los elementos, desarrollando así al máximo sus sentidos.

Intentamos mantener un estrecho vínculo con la naturaleza, por eso hacemos también paseos a la huerta, a los corrales y mucho juego al aire libre.

Para la pedagogía Waldorf, el niño es una ser completo, con un pasado, un presente, con características personales y un entorno específico ; partiendo de aquí le acompañamos en su camino creándole un entorno adecuado a sus necesidades, ayudándole a adquirir conocimientos y potenciando su habilidades.


Por último es importante saber que los Centros Waldorf son Asociaciones sin ánimo de Lucro. “La Casita de Luz” Centro Infantil de Juego y Arte es una actividad de la “Asociación Para el desarrollo y formación del ser humano - Humanizándonos”, asociación de socios y maestros waldorf, sin ánimo de lucro que promueven este tipo de vida; formar parte de la misma conlleva derechos y deberes. La comunidad entera , cada uno desde su lugar... los adultos... responsables de acompañar a los niños, futuros hombres en pos de un mundo mejor...

De conformidad con lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal, EL CENTRO WALDORF LANZAROTE le informa que sus datos de Carácter Personal recogidos por medio de correo electrónico, formularios y otros medios forman parte de un fichero gestionado bajo la responsabilidad de dicha entidad. Podrá ejercer sus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición enviando una comunicación a secretaria@centrowaldorflanzarote.com para que se procede a a su BAJA en dichos ficheros. Así mismo, En cumplimiento de lo establecido en la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de Información y de Comercio Electrónico, le informamos que EL CENTRO WALDORF LANZAROTE envía comunicaciones mediante correo electrónico a todas aquellas personas que así lo desean. En caso contrario, existe la posibilidad de no seguir recibiéndolas enviándonos un correo a  secretaria@centrowaldorflanzarote.com  señalando como asunto "baja".