El currículo Waldorf no nace de una teoría intelectual abstracta  sino de la comprensión del desarrollo evolutivo del ser humano, desde la niñez a la primera juventud, teniendo en cuenta la progresiva aparición de capacidades vinculadas al ámbito del querer, del sentir  y del pensar.

 

Es decir, nuestra pedagogía busca educar la totalidad del niño, equilibrando el trabajo práctico con sus manos, con el progresivo desarrollo de la voluntad individual y de las capacidades intelectuales. Estos tres ámbitos se trabajan en el niño, la básica y la media, con distintos énfasis y metodologías.

 

En los primeros años del niño, por ejemplo, la manera de acercarse a los conocimientos se realiza a través del juego, la fantasía y la imaginación, incorporando paulatinamente el pensamiento abstracto, de modo de evitar la intelectualización precoz de los niños.

La pedagogía Waldorf distingue distintos momentos anímicos en que se acentúa el desarrollo de diversas capacidades, basándose en el estudio de la biografía humana a partir de septenios (periodos de siete años).

 

Los distintos colegios Waldorf que existen en el mundo suscriben a este movimiento pedagógico creado por Rudolf Steiner, sin embargo, cada uno de ellos es autónomo, tomando sus propias decisiones pedagógicas y organizándose internamente de manera de responder a las distintas comunidades de niños, padres y profesores que las conforman.

 

Rudolf Steiner, en una serie de conferencias y artículos, elaboró el currículum Waldorf, el cual ha sido recogido y trabajado por Tobias Richter (Plan de estudios de la Pedagogía Waldorf Steiner), Karl Stockmeyer (Currículum de Rudolf Steiner para las escuelas Waldorf) y Caroline Von Heydebrand (The curriculum of the first Waldorf School), entre otros. Este impulso pedagógico ha sido reconocido por la UNESCO.

 

¿Cómo nace la Pedagogía Waldorf?

Rudolf Steiner, tras la debacle que significó la Primera Guerra mundial, encabezó un movimiento social de gran relevancia, que convocó a empresarios, trabajadores, artistas, intelectuales y hombres públicos en general,  se llamó “Movimiento por la Trimembración Social”.  La mirada de Steiner buscaba crear un espacio de autonomía y, al mismo tiempo, de mutua relación entre los tres campos que visualizó en el cuerpo social, a saber: la vida cultural-espiritual; la organización jurídico/política; y la vida económica. Para un sano desarrollo del primer ámbito (lo religioso, lo educacional y lo cultural) postula como fuerza fundamental la iniciativa individual, amprada en la plena libertad; para el espectro jurídico/político propone la democracia, basada en la igualdad legal de los distintos actores de la sociedad; en tanto que para el ámbito económico, sugiere un campo en que cada cual trabaje para los otros, lo sepa o no, basado en la idea de fraternidad. Steiner estipula, además, que estas tres esferas de la vida social, precisamente por requerir  de espacios con características propias y diferentes entre sí (libertad, igualdad y fraternidad) solo pueden existir adecuadamente en una autonomía relativa entre ellas, así como, por ejemplo, el organismo humano solo puede desplegarse sanamente cuando sus diferentes órganos y sistemas cumplen a cabalidad con sus propias y diferentes funciones.

 

Educación por septenios

Uno de los pilares centrales de la Pedagogía Waldorf consiste en el estudio y comprensión del desarrollo de la biografía del ser humano. Nuestra pedagogía reconoce diversas etapas en la vida de una persona, que se van dando en ciclos de siete años, lo que denominamos los “Septenios”. Durante cada septenio, el ser humano presenta y desarrolla determinadas características, en donde van apareciendo necesidades y capacidades. En nuestra pedagogía es fundamental acompañar y respetar los tres primeros septenios, de modo que los niños y jóvenes puedan crecer y formarse desde ellos mismos.

 

Primer Septenio (0-7 años)

En esta etapa, el niño experimenta el mundo y aprenden principalmente a través de la actividad física y los efectos de los estímulos físicos. Así, el objetivo de la educación Waldorf en la primera infancia es nutrirlo a través de espacios físicos que conduzcan el aprendizaje, mediante la exploración y el juego. En este septenio, el niño aprende por imitación; todo lo que está a su alrededor lo absorbe y lo integra sin un filtro racional o consciente. Por este motivo, resulta imperioso propiciarle un entorno que le ofrezca adecuados ritmos y actividades con sentido real, respetando y valorando su infancia, para que a través de la imitación se estructure todo su ser.

 

Segundo Septenio (7-14 años)

En esta edad, el niño se interesa más en su entorno, surgiendo un genuino interés por experimentar a través de las diferentes materias y actividades.

Asimismo, en estos años, aprende los hábitos que lo acompañarán en su vida adulta, gracias a lo cual en su interior se va desarrollando su parte anímica. La propuesta curricular reconoce en el Profesor/a de Curso a la autoridad que el niño sigue y por la que es conducido, idealmente, de primero a sexto grado.

De esta manera, se busca establecer entre el profesor y el niño un vínculo que permita entender mejor la individualidad infanto-juvenil, de modo de poder acompañar, en un espacio de confianza, a los distintos alumnos en sus procesos y transformaciones.

 

Tercer Septenio (14-21 años)

Se centra en la relación entre el profesor/a y sus alumnos, en el tercer septenio se produce un gran cambio. Ya no hay un profesor de clase, sino muchos profesores que los acompañan desde sus diferentes especialidades. Nos interesa que los jóvenes puedan vivenciar las diferencias que existen entre las personas que les imparten clase, de modo que por medio de sus intereses puedan vincularse con los profesores con los que encuentran mayor empatía.

Ahora deben encontrar sus propios desafíos y, en último término, su propia identidad.

Nuestro norte, en esta etapa, busca conducir a los jóvenes hacia su autonomía como individuos libres, para que puedan situarse en el mundo como sujetos receptivos y conscientes de la época que les toca vivir.

En estas tres grandes etapas, podemos observar los primeros pasos en el desarrollo del ser humano: en un comienzo totalmente dependiente, pasando por un aprendizaje del mundo para, finalmente, transitar hacia su autonomía. La Pedagogía Waldorf, Rudolf Steiner  de este modo, se propone crear un espacio de aprendizaje para que cada niño y joven desarrolle sus propias capacidades.

 

Extraído de:  www.escuela-waldorf.org

Centros de Pedagogía Waldorf en Las islas Canarias: www.waldorfislascanarias.wix.com/escuelas

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